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La serotonina es una hormona que desempeña un papel importante en las transmisiones de señales del cerebro. Sus niveles, que varían según los momentos del día, tienen gran influencia en la predisposiciòn a la compra de determinados productos: al amanecer son elevados…
lo que explica que las personas no sientan necesidad de consumir un plato de pastas, por ejemplo. A lo largo del día comienzan a disminuir y aproximadamente a las 4 de la tarde se produce un brusco descenso, con lo cual se incrementan la atracción hacia los alimentos ricos en carbohidratos, como los dulces o las harinas. Esta información reviste importancia fundamental para el ámbito del neuromarketing. Por ejemplo, en el diseño de una campaña promocional de chocolates, postres o galletitas para la degustación en stands o puntos de venta es necesario tomar en cuenta la franja horaria en la cual el público se encuentra más receptivo y deseoso de ingerir este tipo de alimentos. Al existir una mayor predisposición al consumo propiciada por los bajos niveles de serotonina, la necesidad de comer dulces puede volverse difícil de controlar. Por esta razón es común que una compra en el supermercado por la tarde termine con uno o varios productos de altas calorías en el carrito. |