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Dormir es importante para aprender, memorizar, tomar decisiones y resolver problemas. Más allá de la función de descanso, hoy se conoce que dormir es un mecanismo activo, donde se crean nuevas células cerebrales y se reordenan otras.
El sueño está conformado por un suceso ordenado de etapas que se repiten rítmicamente cada 90 a 120 minutos. Durante esta secuencia, el cerebro pasa de fases de reposo a otras de intensa actividad. En la primera etapa, la función del sueño consiste en limpiar los aspectos irrelevantes obtenidos durante el día y preparar la actividad neuronal para enfrentar las demandas cotidianas al despertar. Las etapas siguientes están relacionadas con procesos de aprendizaje, consolidación de la memoria, resolución de conflictos e integración de la experiencia emocional, entre otras. Esta información reviste crucial importancia para mejorar los procesos de toma de decisiones y diseñar programas de coaching que incluyan procesos de relajación que ayuden a evitar los efectos perjudiciales del ritmo de vida actual en la conciliación del sueño.
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